Debo confesarles que nunca había tenido la oportunidad de ir a Expoartesanias, para ser honesta solo escuchaba que era demasiado costoso y eso de inmediato me achantaba un poco, además, los años anteriores había estado ligada al trabajo de las comunidades, pero quizá no era consciente de todo lo que esto traía.

Al estar un año más en el proyecto de Maestros Ancestrales y al crecer profesionalmente y por supuesto personalmente, debo decir que este año me cambio bastante, mi forma de pensar es otra y mi sensibilidad está a flor de piel, así que decidí ir a Expoartesanias, estar más pendiente de estos temas tan nacionales, de nuestras raíces y simplemente investigar, conocer e indagar sin ningún temor.

Ustedes saben que estoy en el proyecto de Maestros Ancestrales desde que comenzó, al principio ayudando en logística, hoy en día manejando redes y realizando artículos sobre esta gran historia, una historia que de corazón les puedo decir que se basa en un comercio justo y en una unión de sentimientos volviendo a los diseñadores y a las comunidades más que amigos, volviéndolos familia.

Al llegar a Expoartesanias me sorprendí, pues estaba realmente SOLO, fui el día de cierre y quizá el día donde más se ve la realidad de todo lo que estamos haciendo. Comencé por el pabellón más tradicional, donde estaba separado por regiones y podíamos presenciar más de 30 tipos de artesanías made in Colombia, sin embargo, el primer momento incomodo que encontré es ver como simplemente muchos de los que estaban allí eran personas que no tenían NADA QUE VER con las comunidades, es decir, gente que va a sus territorios, compra a un valor mínimo sus productos y los vende al doble.

Los dos mejores ejemplos y más cercanos a nuestra industria de la moda eran los bolsos de Usiacurí y las canastas que vemos en Paloquemao (si quieren saber más hice un artículo con precios y todo, click aquí), en estos casos eran personas ajenas a los artesanos que vendían a un valor… con todo respeto, realmente ¡absurdo! comparado al de ellos. Este primer punto me hizo sentir un poco no sé… bajoneada, pues como les digo esperaba otra cosa, aunque ustedes dirán como: “Dani es la realidad”, pero yo sinceramente creo que la estamos embarrando, aunque Artesanías de Colombia ha hecho una gran labor y cada vez todo es más creíble, creo que falta un largo camino por recorrer.

Mi segundo momento extraño fue ver los precios de todas las artesanías, sinceramente yo no podía creerlo; chicos, yo les soy muy sincera, mi poder adquisitivo no es alto, pero al ver los precios quedaba como ¡QUÉ!, Ejemplo:

Daniela: ¿Qué precio tienen los individuales?
Artesano: Deme 40
Daniela: Por cada uno ¿Si?
Artesano: ¡No! Por todos

Sinceramente esto me parecía algo complicado, pues claramente para mí, su arte vale mucho más, más allá de si tenía el dinero o no.

Los precios en Expoartesanias el ultimo día eran absurdos, aunque estuve preguntando y el resto de la feria fue igual, al hablar con los artesanos sobre los precios me decían lo siguiente:

“Nosotros no somos fabricantes de dinero, somos fabricantes de artesanías, y preferimos volver a nuestros territorios con lo que no tenemos… dinero”

Algo que sin duda alguna tiene mucho sentido, pero llegan al punto de tener que regalar sus trabajos de horas… días, para poder llevar algo a sus comunidades y bien, seamos sinceros muchas comunidades están organizadas, pero otras se encuentran desplazadas en barrios ajenos a su cultura, perdiendo desde sus creencias hasta su forma de vivir y ver la vida.

En otra oportunidad tuve la fortuna de encontrarme con un stand de Artesanías de Colombia, allí, compramos una raya – Animal – en madera a un valor de $30.000, en este caso se le pago al Ministerio y no al artesano, algo que me dejo pensando y decidí hablar con uno de los chicos de Artesanías, le pregunté por el porcentaje que debían dar los artesanos o que me explicara cómo era, él me dijo que no tenían que dar ningún porcentaje *inserte aquí alivio instantáneo*, que ellos les pagaban todo a los más juiciosos y a los que compartieran su conocimiento, que era un proceso de mantener el arte de las comunidades y preservar esta herencia, pues en una época los jóvenes de las comunidades se estaban suicidando por no tener una identidad clara. Algo muy fuerte que sin duda te deja pensando.

Sin embargo, no todo es malo, la unión de sentimientos tiene cosas muy lindas y es ver el trabajo que ha hecho Artesanías de Colombia y las mismas comunidades, un trabajo que se basa en darle otro nivel a lo colombiano, atrás quedaron los días en donde la gente pensaba que lo único colombiano eran las icónicas chivas, hoy las formas y la estructura de las artesanías colombianas es más global, lo que hace que también la gente los vea con otros ojos.

Por ultimo les digo, apoyen a los artesanos, no pidan rebaja, respeten su trabajo y apoyemos más estos espacios, sé que Buró es la tendencia de Instagram, pero no necesitamos de esta feria para apoyar a nuestros creadores, apoyémoslos en redes sociales, en un día cualquiera y peguémonos más pasadas por momentos como Expoartesanias donde las comunidades vienen con el anhelo de vender al máximo para volver con dinero para todos, es muy triste ver la mano de envíos en el Servientrega de Corferias, ¡Así que digamos SI al artesano colombiano!

Pronto les mostraré lo que compre y a quien le compre.

 

Leave a comment